30 de enero 2026
Un análisis de Harvard destaca que la longevidad no depende solo de la genética, sino de decisiones diarias sostenidas en el tiempo. Factores como una alimentación equilibrada, ejercicio regular, buen descanso, control del estrés y vínculos sociales sólidos influyen directamente en la salud celular, el metabolismo y el riesgo de enfermedades crónicas. Adoptar estos hábitos desde la mediana edad puede no solo prolongar la vida, sino mejorar de forma significativa los años vividos con buena salud.

