22 de septiembre de 2026
Investigadores identificaron una población de macrófagos PTGS2⁺ que aumenta en articulaciones envejecidas tanto en modelos animales como en muestras humanas. Estas células favorecen la senescencia de los condrocitos y la progresión de la artrosis. Al eliminarlas o dirigir un tratamiento específicamente contra ellas, se redujo la senescencia y el deterioro articular en ratones. El trabajo apunta a una posible estrategia de senoterapia localizada para preservar las articulaciones.


