3 de enero de 2026
Un estudio del ensayo ChronoFast revela que restringir la alimentación a una ventana de 8 horas, sin reducir calorías, no mejora la sensibilidad a la insulina ni los marcadores cardiovasculares. Los beneficios atribuidos al ayuno intermitente podrían deberse en realidad a la reducción calórica. Lo que sí cambió fue el reloj biológico: el horario de comidas modificó ritmos circadianos y patrones de sueño, destacando que el balance energético sigue siendo el factor clave para la salud metabólica.

